José María Pérez “Peridis”, arquitecto, dibujante y divulgador, ha dedicado décadas a demostrar que el románico no es un arte menor ni residual, sino la primera gran arquitectura europea de lo cotidiano, la que dio forma a pueblos, caminos y comunidades. En pocas provincias españolas esa idea cobra tanto sentido como en Guadalajara.
Existe un refugio donde el tiempo parece haberse detenido entre el aroma del espliego y el susurro del viento. No es solo un conjunto de casas; es un mirador privilegiado tallado en piedra caliza que se asoma, con vértigo y elegancia, a la inmensidad azul del embalse de Entrepeñas.