Un pueblo alcarreño de 300 vecinos quiere garantizar el futuro de un yacimiento romano referencia en la Península Ibérica
El Ayuntamiento de Driebes ha puesto en marcha una campaña de micromecenazgo con un objetivo concreto y poco habitual en el ámbito del patrimonio: reunir fondos para expropiar los terrenos donde se asienta la antigua ciudad, emplazada en el Cerro de la Virgen de la Muela, y asegurar así su protección, conservación y continuidad científica.
Driebes tiene 331 habitantes y una ciudad romana bajo sus pies. No es una metáfora, sino el problema real al que se enfrenta este municipio de la Alcarria, obligado a buscar apoyo externo para garantizar el futuro de Caraca, uno de los yacimientos más relevantes del interior peninsular.

La iniciativa, titulada "Salvemos la ciudad romana de Caraca", se desarrollará entre el 19 de enero y el 28 de febrero de 2026 gracias al impulso de la plataforma de Hispania Nostra. El Ayuntamiento y el Equipo Arqueológico Caraca presentarán públicamente la iniciativa. No se trata de financiar nuevas excavaciones ni de impulsar un proyecto turístico inmediato; la prioridad del consistorio es más básica y, a la vez, decisiva: que el suelo pase de una vez por todas a manos públicas.

Sin propiedad pública no hay futuro
Las nueve campañas de excavación realizadas desde 2016 han confirmado que Caraca no es un enclave secundario. En el Cerro de la Virgen de la Muela se han documentado termas públicas, un foro, viviendas, un gran espacio funerario y un acueducto de más de tres kilómetros construido en opus caementicium. La ciudad ocupó una posición estratégica sobre los vados del Tajo y aparece citada por fuentes clásicas como Ptolomeo y el Anónimo de Rávena, integrada en la vía entre Complutum y Segóbriga.

Ese valor histórico llevó a que en enero de 2024 el yacimiento fuera declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Sin embargo, la protección legal no resuelve el conflicto de la propiedad: la mayor parte de los terrenos siguen siendo de titularidad privada. Esto limita cualquier intervención a medio y largo plazo por parte del Ayuntamiento, desde la conservación de estructuras expuestas hasta la futura apertura al público. Para una administración local de este tamaño, asumir el coste de las expropiaciones resulta inalcanzable sin el apoyo de la sociedad civil.

Un patrimonio que desborda la gestión local
Caraca ha generado un notable interés académico y mediático, como demostró en 2025 la exposición celebrada en el Museo de Guadalajara. El enclave ha sido objeto de congresos y publicaciones científicas, pero ese reconocimiento no se traduce automáticamente en recursos para la compra del suelo. El caso de Driebes pone sobre la mesa una realidad frecuente en el medio rural: la desproporción entre el valor del patrimonio nacional y la capacidad de gestión de un pequeño ayuntamiento.

El Ayuntamiento de Driebes y el Equipo Arqueológico Caraca presentarán públicamente la urgencia de esta medida en dos conferencias: el lunes 19 de enero en el Museo de Guadalajara y el martes 20 de enero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. El objetivo es explicar que la alternativa a la expropiación no es la espera, sino el estancamiento de uno de los testimonios más vivos del Imperio Romano en la Península Ibérica.
Mecenazgo y beneficios fiscales
Las aportaciones para la compra de las parcelas se canalizan a través de Hispania Nostra, acogiéndose a la Ley de Mecenazgo. Esto permite a los donantes deducciones fiscales de hasta el 80% en los primeros 250 euros para personas físicas, y del 40% para empresas. Más allá de los incentivos, el Ayuntamiento insiste en el calado del llamamiento: se trata de evitar que un enclave clave de la Hispania interior quede bloqueado por falta de medios.

Caraca ha sobrevivido a guerras, abandonos y siglos de olvido. Hoy su amenaza no es el expolio, sino algo más prosaico: la imposibilidad de que el Ayuntamiento adquiera el terreno donde se asienta. Driebes ha decidido no resignarse y la respuesta ciudadana dirá hasta qué punto el patrimonio histórico es, de verdad, una responsabilidad compartida.
