Manifestantes a favor y en contra de la exposición Like a Virgin coinciden ante el Palacio del Infantado
La fachada del Museo de Guadalajara se ha convertido este viernes en el escenario de una confrontación ideológica pacífica entre defensores de la libertad de creación y colectivos religiosos. El motivo de las movilizaciones ha sido la exhibición de la muestra 'Alonso Cano. Like a Virgin', una propuesta de la Escuela de Arte Elena de la Cruz que ha suscitado una intensa polémica social tras la interposición de una denuncia judicial por parte de la asociación Abogados Cristianos.
Las protestas colectivas se activaron a raíz de dos convocatorias contrapuestas que se difundieron de forma masiva a través de los canales digitales. El primer grupo civil acudió a las inmediaciones del Palacio del Infantado para realizar un rezo colectivo del rosario bajo la consigna reivindicativa 'Madre, Virgen y sagrada: no manipulada'. En respuesta inmediata, colectivos culturales organizaron una concentración de apoyo a los organizadores bajo el lema sectorial 'Trae tu silla y palomitas, más arte y menos censura'.
Ambas concentraciones ciudadanas sumaron cerca de un centenar de asistentes por cada bando. Los participantes permanecieron separados en todo momento por un despliegue preventivo de las fuerzas de seguridad, registrándose un cruce constante de cánticos tradicionales y proclamas sociales como 'Menos rosarios y más salarios' o 'El arte no entiende de religión', según detalla la información de Europa Press.
El conflicto formal se inició el pasado martes, cuando la representación legal de Abogados Cristianos solicitó ante el Juzgado de Guadalajara la adopción de medidas cautelarísimas para la clausura inmediata de la exhibición artística, dirigida contra el Ejecutivo autonómico de Castilla-La Mancha por autorizar el evento. La entidad jurídica argumenta que los montajes fotográficos del alumnado, que reinterpretan la pintura clásica 'Virgen de la Leche' incorporando elementos de lencería y travestismo, constituyen un supuesto delito de ofensa a los sentimientos religiosos. Por su parte, el consejero de Educación y Cultura, Amador Pastor, ha defendido la integridad del proyecto escolar aclarando que el ejercicio académico se limita a reinterpretar la vestimenta barroca sin ánimo de ofensa.
