La emoción del Encuentro, una tradición cofrade que perdura
En una soleada mañana de Viernes Santo, y en la que el viento parecía haber dado tregua, a las 11:15 de la mañana la Hermandad del Smo. Cristo del Amor y de la Paz ha salido de su parroquia, San Ginés, acompañada por la Agrupación Musical homónima.
VIDEO: RAFAEL MARTÍN SOLANO
Nazarenos con túnicas blancas y capirotes rojos, cargados con cruces — en lugar de velas, como acostumbran otras hermandades que procesionan durante la noche — han recorrido las calles de la feligresía de la parroquia.
Coincidiendo con las horas en las que Jesús permaneció en la cruz, la imagen de Cristo crucificado de esta hermandad ha sido arropada por numerosos fieles y curiosos, evocando el fervor que antaño despertaba entre los guadalajareños el perdido Cristo de Benalaque, en quien se inspira la imagen. Con numeroso público durante el recorrido, no ha faltado la visita al Asilo de las Hermanas de los Ancianos Desamparados, acto con el que la Hermandad agradece y recuerda la labor realizada en dicha institución.
No obstante, el momento más emotivo y que mayor número de personas ha congregado ha sido el encuentro entre el Cristo del Amor y de la Paz y Nuestra Señora de la Soledad en la Plaza del Jardinillo. Bajo un sol que ya hacía sentir su calor, una multitud acompañaba la imagen de la Virgen esperando la llegada del Señor. Allí tuvo lugar el saludo entre ambos pasos, mecidos por cargadores y costaleros. Este momento no solo supone un emocionante encuentro entre Madre e Hijo, sino también un acto de fraternidad entre la hermandad más antigua — la de Nuestra Señora de la Soledad, fundada en el siglo XV —, y la más reciente — la del Stmo. Cristo del Amor y de la Paz, creada en 1962—. De esta manera, queda ejemplificada la continuidad temporal de la tradición cofrade en Guadalajara, que, pese a haber atravesado momentos críticos, hoy está más viva que nunca.
Tras estos instantes de devoción, penitencia y reflexión, la comitiva del Amor y de la Paz ha continuado su recorrido hasta llegar a San Ginés pasadas las 14:30 del mediodía. Después de varias horas, ha quedado patente cómo el trabajo realizado por los miembros de estas hermandades durante el resto del año ha logrado ofrecer a la capital alcarreña un acto tan significativo como este.
