¿Está realmente despegando la población en Molina-Alto Tajo?
En la comarca de Molina-Alto Tajo, una de las áreas con menor densidad de población de Europa, las señales de estabilización demográfica han dejado de ser una percepción para convertirse en un dato estadístico. Según las Cifras oficiales de población resultantes de la revisión del Padrón municipal a 1 de enero de 2025 y el reciente Avance de la Estadística del Padrón Continuo, la zona muestra un avance contenido pero estratégico. Aunque el crecimiento es desigual, el análisis revela que la comarca ha logrado frenar su caída histórica gracias a un motor inesperado: la inmigración interior impulsada por incentivos fiscales.
La provincia de Guadalajara creció un 1,92% en el último ejercicio, pero mientras el Corredor del Henares absorbe el grueso del volumen, el Señorío de Molina libra su propia batalla estadística. El dato es contundente: el saldo neto resultó positivo con +8 personas en el último año. Este número esconde una victoria demográfica de primer orden, ya que ha logrado compensar un saldo natural negativo de -54 personas (más defunciones que nacimientos) gracias a un saldo migratorio positivo de +62 personas. Es decir, la comarca ha crecido un 0,24% en su cómputo global, rompiendo la inercia de descenso que arrastraba desde el siglo pasado.
Este impulso tiene un nombre propio: la Ley 2/2021 de Medidas frente a la Despoblación en Castilla-La Mancha. Esta norma ha transformado el territorio mediante medidas de calado, tales como deducciones de hasta el 25% en el IRPF por residencia efectiva, apoyo a empresas, garantía de servicios (sanidad, educación, transporte) y medidas de fomento del empleo para atraer y retener población en zonas rurales, clasificando municipios según riesgo de despoblación para aplicar distintos incentivos.
Molina de Aragón: el ancla que garantiza la estabilidad
Molina de Aragón actúa como el pulmón necesario para el resto de la comarca. Los datos oficiales registran 3.281 habitantes en la capital, lo que supone un ligerísimo incremento del 0,03% respecto a los 3.280 del año anterior. Aunque el padrón vivo municipal —el registro en tiempo real— sugería una cifra de 3.295, la auditoría final del INE ajusta el número para garantizar que el empadronamiento sea efectivo. Esta estabilidad en la capital es lo que evita que el resto de la comarca colapse, compensando un índice de envejecimiento que en muchos núcleos vecinos supera el 200%.
Un mapa municipal de contrastes: los porcentajes del cambio
El análisis pueblo a pueblo muestra un panorama mixto donde cada habitante ganado es una victoria. El crecimiento aparece de forma puntual pero sólida en municipios que han sabido aprovechar los incentivos fiscales y el teletrabajo:
Villanueva de Alcorón: Registra un notable ascenso del 2,19%, alcanzando los 140 vecinos.
Tartanedo: Se consolida en el eje del Alto Tajo con un incremento del 1,42% (143 habitantes).
Peralejos de las Truchas: Crece un 1,37% hasta los 148 residentes, impulsado por ayudas al empleo rural.
Zaorejas: La capital del Tajo sube un 0,86% para situarse en 117 vecinos.
Anguita: Refuerza su población con un aumento del 0,67% (150 habitantes).
En el otro lado de la balanza, persisten ajustes administrativos que arrojan saldos negativos técnicos. Estos suelen responder al decalaje entre el padrón oficial y la realidad —ajustes de censos para dar de baja a personas que ya no residen—. Es el caso de Tierzo, que refleja un descenso del 3,03% (32 habitantes) o Riba de Saelices, que ajusta su cifra con un -2,59% (113 habitantes). Otros núcleos mantienen una estabilidad casi pétrea, como Checa (-1,10% con 270 vecinos) o Maranchón (-0,88% con 225), demostrando que la caída libre se ha detenido.
La suma de estos factores confirma que el Señorío de Molina ya no es un territorio en liquidación. La combinación de la Ley 2/2021 y la tendencia al trabajo remoto está logrando que la repoblación deje de ser una utopía para convertirse en una realidad estadística auditada.
